martes, 26 de febrero de 2008

Respuesta a lectora sorprendida

Estimada lectora Sra. Esther de Anisacate, comprendemos su sorpresa por el empleo del término " boludo " en nuestro editorial de la edición Nº 4. Coincidimos con usted en que dicho término no es de uso habitual dentro del periodismo escrito, pero si lo es en otros medios audiovisuales como la radio o televisión. Casualmente, el medio escrito fue perdiendo paulatinamente terreno frente a los audiovisuales por su excesivo conservadurismo y autocensura. Sucede que muchos malinterpretan que el periodismo está para hacer docencia, pero esa no es su finalidad.

Fueron los responsables de la televisión los que entendieron que mientras más lenguaje habitual y coloquial emplearan sus protagonistas, más familiar y creíble se volvería el medio ante los televidentes. La palabra boludo que significa etimológicamente : individuo con grandes testículos, pero que también con el uso ha adquirido su significado más popular y que no es traducible pues según el humorista Enrique Pinti, un boludo no puede ser otra cosa más que un boludo. Como usted sabrá Sra. Esther hay varias clases de boludos : el reverendo boludo, que es aquél que puede definirse como el boludo eclesiástico ; el soberano boludo que es el boludo real con título de nobleza ; el flor de boludo que es aquél de deriva de la botánica y de del reino vegetal. El boludo alegre, aquél que se siente muy bien siendo boludo. El pedazo de boludo que es la porción de boludo, etc.

Pero últimamente, este término ya no es más peyorativo y se emplea como amistoso y signo de cariño. Por ejemplo, los jòvenes entre 13 y 20 años, aproximadamente se llaman entre ellos como " boludos o boludas " , repetimos en forma amigable. Periodistas televisivos y radiales como Chiche Gelblung, Oscar González Oro, Jorge Rial, etc. la emplean a diario. Presentadores y animadores como Mario Pergolini, o Marcelo Tinelli, la usan no menos de 10 veces por noche. Obviamente usted no lo escuchará al Dr. Mariano Grondona o al Dr. Nelson Castro proferir ese burdo término, pero especialmente el Dr. Grondona, emplea figuras retóricas donde pretende vendernos " gato por liebre " y ahí si nos toma de boludos. Como puede apreciar, siempre hieren menos las palabras que las acciones de los hombres.

No hay comentarios: