martes, 19 de febrero de 2008

¿ Y por casa, cómo andamos ?

A juzgar por los comentarios que hemos cosechado sobre la actuación de la presidenta comunal, Norma Rabellino, en estos dos meses hasta el día 10 de Febrero. Los comentarios son : " Está dibujada " , " el puesto le quedó grande " ; " le falta mucho por hacer y aprender ", etc. Son opiniones que hemos recolectado de los vecinos y evidentemente esa es la sensación que su gestión deja, más allá de que coincidamos o discrepemos con los mismos.

Lo que nos queda claro es que respecto a su enfrentamiento con el ala derecha de la Agrupación Vecinal, la señora Rabellino, cedió, seguramente por mal asesoramiento con lo cual demuestra debilidad. Es debilidad y es ceder su actitud relacionada con el sensible tema de la inseguridad al optar por " represión " mediante el trabajo en conjunto con la policía local en asuntos como ingestión de bebidas alcohólicas en la vía pública. Ya dijimos que con sancionar injustamente al o los comerciantes que expenden sin saber con exactitud si el supuesto menor que viene a comprar bebida lo hace para sí o fue enviado por sus padres, no se soluciona el problema de la ingesta en la vía pública.

Este tema de la sanción es un viejo anhelo de la Dra. Beatriz Scazzola, quien en este como en otros ítems " vive en una nube de pedo ". Veinte años para atrás. Es curioso, cada vez que la Dra. Scazzola tiene algún problema con su ganado suelto que pastorea donde se le canta, arremete con otro asunto para tapar el suyo. Vieja pero archiconocida táctica politiquera.

Esto de la represión en lugar de la prevención, es como meter preso un perejil que fuma un
porro en vez de caerle al dealer o al narco de la zona. Sería espectacular detener un chico escabiado y clausurar un boliche, pero nada ganaríamos con referencia a la inseguridad.

Por eso, algo de razón tienen los que opinan que esta gestión es como la " tortuga " de Illia.

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